Una tierra desolada, fría,
helada, desértica y arrasada por la mano del hombre. Una imagen del futuro
cercano para nada prometedor, eso es Kid A o por lo menos a simple vista
desde su portada. La imagen que más me impacto desde que lo tuve en mis manos
fue la ilustración a doble página en el medio del librito, la única imagen del
libro en la que aparecen personas, en ella se puede ver lo que parece ser una
familia, de espaldas contemplando una pared de hielo gigante, un enorme tempano
celeste, como alguien que observa una pintura en un museo que no logra
comprender del todo, pero que si está allí seguramente debe tener algo
importante para transmitirnos. Y quizás sea lo que resuma el concepto general del
disco, esto es lo que obtendremos si seguimos haciendo nada: La Nada… un
páramo helado.
El arte de tapa, donde a
simple vista se destaca una paleta de colores baja, y un predominio de las
formas abstractas, está Influenciado por la guerra de Kosovo en 1999. Creado
por Thom Yorke con el seudónimo Tchok y su amigo el artista plástico Stanley
Donwood, el imaginario apocalíptico descrito por Thom se aleja del arte de OK
Computer inspirado en Rauschenberg. En esta oportunidad Donwood creo para Kid
A grandes pinturas al óleo, contrariamente a lo realizado para OK
Computer, que había trabajado en formatos virtuales, dijo que el mouse lo
estaba volviendo loco y decidió enloquecer a lo grande. La transición de un
pequeño monitor de computador a un lienzo gigante es una buena metáfora del
nuevo alcance amplificado de Kid A.
Mientras las letras y el
arte de OK Computer mostraba una sociedad hipercapitalista luchando
contra sus contradicciones internas y su bancarrota moral, Kid A se
expande de tal manera que su alcance va más allá de las soleadas veredas de los
suburbios hacia los oscuros paisajes de un futuro apocalíptico. Lo que se ve es
terrorífico: paramos yermos, campos de batalla vacíos, ciudades en llamas,
terrenos congelados, sangre por todos lados. Es la proyección de un mundo que
ha sido menospreciado, diezmado y luego abandonado. Son las consecuencias del
descontrol del capitalismo consumista. Son nuestros edificios en llamas nuestro
mundo cubierto de hielo. La línea narrativa mas contundente que atraviesa todo
este panorama desolador aparece en la edición especial de Kid A, en el
evocan el apocalipsis a través del formato típico de un libro infantil. La
edición especial articula las mismas ideas, pero siguiendo el objetivo propio
de un libro para niños: educar a través de la historia.
A nadie le gusta la nada
De verdad desearía con todo mi corazón
Que no existiera
Pero con desearlo no es suficiente
Vivimos en el mundo real donde
La nada existe
No podemos simplemente des-inventarla
La nada no es comprensible
Ni vos ni yo guardamos alguna esperanza
De poder entender lo que es
Y lo que hace
Es difícil saber si la nada
Es realmente nada
Por lo tanto, es difícil saber si una política
De no hacer nada es exitosa
La nada
Por efectiva que nos haya parecido
Hasta el día de hoy difícilmente pueda
Seguir siéndolo indefiniblemente
Si yo tuviera que elegir
Entre la continua posibilidad de
Que nada suceda
Y no hacer nada
No dudaría en elegir la segunda
O la primera.
Sin dudas el disco que
acaba de cumplir sus primeros 20 años de vida, represento un cambio rotundo en
la música de Radiohead, sobre todo al abandonar la guitarra eléctrica como
principal recurso sonoro, la utilización de la electrónica, los efectos sonoros
recargados en las voces, etc. Pero también la manera en que vieron el futuro,
cambiando la forma de relacionarse con sus fans y la industria discográfica,
fueron dando pistas en su página oficial, a manera de diario y no dudaron en
compartir el disco para descarga gratuita antes de que llegue a las disquerías,
realizaron una gira por Europa sin sponsors, los cortos promocionales
totalmente alejados de la idea de video clip.
Un disco que es mucho más
que eso, un experimento sonoro/visual, un ejercicio artístico/conceptual, un
llamado de atención al mercado musical, que fue maltratado por la prensa al
momento de su aparición, y poco comprendido por muchos de sus seguidores, pero
que, a fuerza de tiempo y comprensión se ganó un lugar entre los mejores de
todos los tiempos.
Existen múltiples miradas
sobre lo que representa kid A para la cultura popular, y las influencias
que recibieron ellos más allá de lo musical, desde la importancia del libro No
logo de Naomi Klein, las protestas antiglobalización de Davos del 2000, la
crítica al mercado de alimentos genéticamente manipulados, la escritura
dadaísta. Muchas de estas miradas pueden leerse en el maravilloso libro escrito
por Marvin Lyn, que edito el año pasado Dobra Robota/Walden en nuestro país,
donde analiza cada aspecto del disco, desde la influencia política y social,
hasta la artística. Con referencias a entrevistas y escritos de la época, y de
donde extraje información para esta nota.
1992
fue un año de grandes lanzamientos para el rock, algunos de los discos que más
me gustan fueron editados ese año. En aquel momento la banda escocesa The Jesus
and Mary Chain lanzaba su cuarta placa de estudio titulada “Honey´s Dead”
de entrada nos hablan de la muerte una idea permanente en la obra de los
hermanos Reid, en este caso la muerte de una etapa, algunos dicen que querían
decir lo diferente que era ahora la propuesta musical de la banda y desde el
sonido lo dejan en claro, por un lado se alejan del estilo americano de
“Automatic” su disco anterior y el sonido más acústico de “Darklands” su
segundo disco, también abandonan las cajas de ritmo electrónicas y vuelven a la
batería, en este caso el encargado de ejecutarlas es Steve Monti quien formo
parte de la banda Curve. Otro hecho que marca un cambio es la partida de
Douglas Hart el bajista que los acompaño desde el principio. El titulo hace
referencia a la diferencia con su hit “Just Like Honey” De su
emblemático primer álbum “Psychocandy” para muchos uno de los mejores discos de
mediados de los 80. Donde despliegan un arsenal de ruido que funciona como un
envoltorio de melodías dulces y totalmente pop de las voces.
El
disco esta producido por Alan Moulder pionero en el sonido indie de los 80 y
90, supo trabajar con innumerables bandas, siempre logrando un sonido profundo
y contundente. En este caso, el foco está puesto en el ritmo, con bases
bailables y juguetonas, en ocasiones aumentadas por el apoyo de programaciones
que logran un ambiente perfecto para intervenciones guitarrísticas de William
Reid, que hace y deshace marañas de ruido cargadas de efectos a piachere. Jim
Reid está a cargo de las voces en 6 temas y William en los otros 6. Sobresalen
algunos temas como “Sugar Ray” o “Far gone and out” con unos
hermosos arpegios y una base rítmica que nos hace mover al son del he, he, he del
coro o “Cathfire” donde una combinación perfecta entre wah y tremolo cargados
de distorsiones nos sumerge en una tormenta eléctrica dulce y psicótica. En “Almost
Gold” “Sundown” y “Tenage Lust” nos relajan un momento al más estilo
balada Jesus, igual que en “Good for my soul” donde nos arrullan al ritmo de
unos shakers incesantes. En el clímax del viaje llega “Rollercoaster” donde
muestran su costado más progresivo, con partes bien diferenciadas entre sí,
sobre todo a nivel sonoro, varios cambios de ritmo que se basan en una batería
con un tacho bien robusto y sólido que junto a las estridencias de las
guitarras forman una pared de sonido demoledora. Pero sin dudas el tema que
abre el disco es la joya “Reverence” con la sugerente frase “Quiero
morir como Jesucristo, quiero morir como John F. Kennedy” nos dejan en claro
algo: Ok te vamos a hacer bailar, pero recordá que la vida es una mierda y vas
a morir de todas formas. Negados a abandonar ese costado oscuro y malicioso que
los hizo famosos. Y así caemos rendidos al ritmo, con la premisa de la muerte
siempre sobrevolando las cabezas de los Hermanos Reid que cierran con “Frecuency”
una especie de epígrafe de Reverence, como para redondear la idea de querer
morir, por si no quedo claro.
Es
la primera vez que no aparecen ellos en la portada de un álbum, anteriormente
siempre habían utilizado fotogramas de algún videoclip, tal vez consciente o
inconscientemente, ahora buscaban remarcar el cierre de una etapa, también en
la imagen. Es posible que, a primera vista, la imagen borrosa de la joven nos
remita a la estatua de la libertad, sobre todo por esa corona sobre su cabeza,
una paleta de color limitada, un amarillento beige, un poco dorada que recuerda
tanto al oro como a la arena (El oro y el barro). Una forma abierta sin líneas
de contorno, Figura y fondo se funden uno al otro, en una especie de espectro,
lo que parece haber sido una joven, con un aura luminosa que rodea la imagen,
crea un halo de misterio, como si saliera del centro de una niebla, como si
volviera del más allá. Y quizás en este constante juego de opuestos, que tanto
les gusta jugar a los Hermanos Reid, nos Digan que además de estar muerta
aquella chica de miel, puede estar resucitando permanentemente. Durante mucho
tiempo pensé que era una imagen originada digitalmente, pero hace unos años
investigando llegue a su origen. Se trata de una fotografía modificada de la
pintura “Ofelia” (primera versión) (c 1851-1853), óleo sobre tabla, 68,6 × 123,8
cm, Manchester Art Gallery, Inglaterra.Del pintor Ingles Arthur Hughes 1832/1915. Su
pintura se encuadra dentro del movimiento Prerrafaelistas, aunque nunca haya
integrado ese movimiento se lo relaciona por las temáticas de sus pinturas
siempre ligadas a la literatura, la poesía y el simbolismo romántico.La pintura muestra a Ofelia sentada bajo un sauce,
juntando flores y yuyos, junto al arroyo en el que pronto se ahogará, habiendo
sido conducida a la locura por el asesinato de su padre, por Hamlet y su
rechazo a su amor. Para asegurarse de que el espectador no tenga dudas sobre el
momento que nos muestra, Hughes inscribió las líneas relevantes de Hamlet Acto
4 Escena 7 alrededor de su pintura. Aunque cumple los criterios de una pintura
narrativa, con su referencia avanzada en la corriente, no transmite ningún
sentido del inminente desenlace trágico, basándose en el conocimiento del
propio espectador de la obra original.
Fue John Millais quien pintó la
resolución de la historia casi exactamente al mismo tiempo, en su Ofelia
(1851-2), que muestra el cuerpo ahogado de Ofelia flotando en el rio, dura como
una estatua, con las manos en alto, luego de soltar las flores que rodean el
vestido inmaculado. Una expresión un tanto orgásmica en el rostro, la boca
entreabierta deja ver sus dientes como perlas blancas y el brillo de sus ojos
verdes que parecen haber visto el cielo por última vez.
Lo que me llama la atención es ¿Porque no usaron la
imagen de Millais, si es que Honey ya está muerta? Que mejor que mostrarla en
ese estado, flotando boca arriba con su rigor mortis intacto ¿O acaso Honey no
esta tan muerta como parece o como nos quieren hacer creer? Tal vez esté más
viva que nunca. Quizás ese histeriqueo enfermizo y constante de los hermanitos
macana, quede manifiesto en esta portada y constituya la esencia misma de la
banda. Si, odiamos el rock, pero al mismo tiempo lo amamos, en definitiva, tratamos
de cambiar un poco en cada disco, pero seguimos siendo lo mismo de siempre, un
dúo dinámico/sónico repitiendo la única fórmula que poseemos: Melodía + Ruido +
Oscuridad = JAMC.
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"Camouflage"
Tinta 2020
Lo primero que recuerdo del trio alemán Camouflage es haber visto el video de “The Great
Commandment” de su primer disco, seguro lo vi en algún programa de
televisión abierta, como Música total o Rock and Pepsi, me impacto, pensé que
se trataba de una banda sonara de alguna película por cómo se desarrolla la
trama. Unos niños enfrentan a un robot supremo en un ambiente post apocalíptico
todo en un tono sepia que da la impresión de película antigua. Nunca había
escuchado un disco entero hasta el 2011 cuando me tope con una copia en vinilo
de su segundo trabajo “Method of Silence” en una tienda de usados del
barrio de Flores en Ciudad autónoma de Bs.As. Es cierto que había visto su
portada varias veces, me parecía de un hermoso diseño. Pero siempre tuve un
preconcepto sobre la banda, ya que en muchas notas de la prensa musical se la
mencionaba despectivamente como una banda de un hit.
La copia se encontraba en perfecto estado, tapa y disco, y a
un valor muy bajo $300 así que no lo dude y lo compre, de ultima tendría un
disco con una bella portada y dos buenos hits. Debo decir que a la primera
escucha me encanto y me sorprendió, sin dudas existe un paralelo sonoro con
Depeche Mode, muy marcado en el trabajo de los arreglos vocales, sobre todo en “Anyone”
y en el mega hitero “Love is a shield” en este tema todo está bien,
desde la relajante melodía del oboe que recorre todo la canción tejiendo
diferentes armonías, las cuerdas, el juego de las voces, las programaciones que
se combinan a la perfección con percusiones reales que sobresalen en el final por
medio de unas tablas. Pero además me atrapo la bellísima pieza instrumental “Your
skinhead is the dream” con aires orientales. Mientras escuchaba “on
island” creí escuchar unas voces en español, primero pensé que se trataba
de algún niño en la puerta de casa, ya que muchas veces escucho ruidos de
afuera mientras escucho discos, pero enseguida note que era dentro de la
música, me acerque y pude entender algunas frases sueltas, un buen recurso más
allá de los arreglos orquestales que están muy presentes en todo el disco, como
en el tema que le sigue “Feeling down” con aires arabescos. En “Les
Rues” utilizan sonidos de vidrios rotos y un bello arreglo de cuerdas,
combinado con una voz que relata algo en francés, la pieza más experimental del
disco que cierra con un pequeño epilogo instrumental de 36 segundos “Rue de
Moorslede” No hay dudas que no se trata solo de una banda de un hit, o al
menos no en este disco, producido por Dan Laskman en sunsound Studio Bruselas.
Yendo al arte de tapa, es un estilo de dibujo que
particularmente me gusta mucho, muy suelto, con manchas de tinta china,
consigue mostrar movimiento en el vuelo del ave. El artista encargado del arte
es Klaus Paul y ya que no encontré mucho material sobre el o la obra en si voy
a relacionarlo con algunos artistas que admiro y a los cuales me recuerda.El estilo se acemeja bastante al del famoso
dibujante de The Wall de Pink Floyd, Gerald Scarfe o a la obra del ilustrador
Ralph Steadman por sus dibujos para los textos de Hunter S. Tomphson alias
Gonzo. Ya que estoy les recomiendo el documental “For no one” dedicado al
trabajo de Ralph conducido por Johnny Deep quien interpreto a Tomphson en “Pánico
y locura en las vegas” Pero también me recuerda a la obra de un artista
argentino, maestro de la ilustración en tinta china Luis Scaffatti, quien
realizo unas hermosas ilustraciones de La Metamorfosis de Kafka, “Drácula” de
Bram Stooker o “El gato Negro” de Edgard Alan Poe. Pero el libro que más me
gusta y más me recuerda a esta portada de disco es uno llamado “Dragon” donde
de manera magistral el dibujante se entrega al juego de la línea y la mancha a
través de unos arremolinados vuelos imaginarios, como el vuelo mental que
propone este maravilloso disco de Camouflage.