El pasado11 de
abril, pudimos ver por tercera vez a P.I.L (Public Image Ltd) En nuestro país, en
el marco de su gira latinoamericana “This Is Not the Last
Tour” Una banda que
ocupa los primeros puestos dentro de las glorias clásicas de post punk. Sino la
banda fundadora de dicho movimiento, si es que existe algo así. A esta altura
se ha vuelto una moda hablar de post punk, after punk o demás calificativos en
redes sociales como Instagram, donde parece un deporte recomendar discos o
bandas del estilo, como el caso de la hija de la archi famosa ex vedette Moria
Casan, que ha dedicado programas enteros de su estreaming a hablar del tema,
junto a algunas figuras de la música como Sergio Rotman. Una de las
controversias de la fecha fue la participación de la supuesta banda de Gala “FEA"
como soporte de los ingleses, yo no tenía ni idea de que comandaba una banda, cuando
me enteré de esto busque material en internet y debo decir que no me gustó para
nada lo que vi y escuche, me molesta saber que hay tantas buenas bandas que
podrían haber tocado como teloneros del combo Lydon. Y en lugar de eso, y aquí
entra mi propio prejuicio, pero no puedo dejar de mencionarlo, se elegía a la
hija de una figura famosa para dicha tarea.
Es muy común
creer que cualquier banda que arrancó a tocar después de 1978 ya es considerada
dentro del género, pero esto no es así, si es verdad que todas comparten algo
temporal y es que arrancaron ni bien terminó la primera oleada de punk. Pero
dentro de lo estilístico hay grandes diferencias y subgéneros como la New wave,
la no wave, el dark, el gótico y demás.
Yendo al
concierto en sí, llegué muy temprano como buen ansioso y estuve un buen rato
tomando una cerveza en la esquina esperando a mi amigo Leonardo mientras
observaba el entorno. Era muy gracioso ver en una vereda muchos jóvenes indies
con barbas prolijamente cortadas en alguna barbería regetonera, peinados
coloridos y audaces, con ropas de modernos diseños y en la vereda de enfrente
viejos punks cincuentones y sesentones, muy en contrapunto, con remeras viejas,
desteñidas y rotas donde se notaban varias batallas. Borcegos muy desgastados,
arrastrando más de una renguera, poco pelo o muchas canas en sus cabezas.
Esto demuestra la amplitud etaria del público que sigue a la ya mítica banda, dentro del recinto pude ver a varios padres e hijos. La banda brindó un set contundente, con la mayoría de su repertorio centrado en clásicos, faltaron quizás más temas de los últimos tres discos. En la base se encuentra Scot Firth en el bajo, que actúa como un pulso constante y profundo, apoyándose en la batería de Mark Roberts, la nueva y última incorporación a la formación, esta base funciona como una pared maciza para que el guitarrista Lu Edmond, que cumplía años ese mismo día, haga de las suyas, con esos ataques espasmódicos con los que arremete cada tanto a lo largo de cada pieza. Y obviamente para que Johnny despliegue su arsenal vocal al que nos tiene acostumbrado y que tanto amamos, se notó una baja en la potencia de su voz muy acorde a la edad y el esfuerzo. Sobre todo, comparándolo con la performance que dio en su anterior visita, igualmente la actitud está intacta y es donde se apoya toda su actuación, por momentos parece que escupiera las palabras con tal furia que puede llegar a ser la envidia de cualquier artista joven. Es increíble y alentador que, a pesar de tanta música igual y complaciente, mucha hecha con inteligencia artificial, vengan unos septuagenarios a hacernos sentir un poco de adrenalina con música en vivo. Por lo que leí en una nota hace unos días, mucha gente escucha música en Spotify sin saber siquiera que están escuchando. Lo cierto es que el famoso alegorismo les recomienda supuestas bandas o solistas inexistentes.
Cerrando la velada
John nos invitó a cantarle el feliz cumple a Lu y a que lo insultáramos con los mejores improperios que se nos
ocurrieran, no faltó el clásico canto de cancha “El que no salta es un inglés”
el cual agradeció y bailoteo graciosamente. En un momento pensé en llevar
algunas caricaturas originales para obsequiarle a Juanito, creo que es el
músico que más dibujé en mi vida, pero corría el riesgo de que se arruguen y
arruinen en medio del pogo y el amontonamiento, además no sabía si iba a poder
a acercarme bastante como para alcanzárselo, de hecho, no pude estar tan cerca
del escenario como en el recital de Vorterix en 2016, donde si estuve pegado a
la valla, quizás algún día…Ya que al parecer además de seguir de gira por
Europa, están trabajando en un nuevo material de estudio.
Por último, compre por primera vez en mi vida una remera oficial de la gira de una banda y cerramos la noche con una hamburguesa y una birra de parados en un local de la avenida Corrientes.


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